La Suerte de Lucky
Lucky es un gato negro. Como a todos los gatos, le gusta recorrer en silencio toda la casa. Sin prisa, sin pausa. Como demostrando que es el dueño de ese espacio. Lucky se siente tan libre que no finge su estado de ánimo. Si esta alegre o esta molesto todo el mundo lo nota de inmediato. Creció en Italia, a orillas del mar, con una familia sencilla de la que aprendió el italiano. Con ellos llegó un día al puerto de La Guaira sin entender nada de español, y sin conocer nada del lugar donde vivía. Siempre le ha ido bien, el mismo se sabe un gato con suerte. Pero también sabe que esa suerte no es eterna.
Lo peor de ser un gato negro, es tener que soportar el martes 13. Lucky lo sabe, y por eso su estado de ánimo en días como hoy es de los peores. Sobre los gatos negros se tejen un sin número de historias. Varias de esas historias, colocan a los gatos negros como fuentes de energía negativa, como causantes de los peores males y como seres dignos del exterminio. Sin llevar un calendario estos animales han aprendido a reconocer cuando es martes 13.
Ayer Lucky estaba inquieto, era evidente que no se sentía bien. Entraba y salía, daba vueltas por todos lados. Puede que, buscando calmar sus pensamientos optara por ver la televisión. Primero miro las noticias, hablaban de farándula y del martes 13. Durmió un poco, pero un comercial lo despertó. Se quedó atónito viendo el tiempo que dedica la TV a los programas de la suerte y de charlatanes que hablan de loterías y baños de sal. Su humor cambió rápidamente. En medio de un ataque de ira saltó sobre el televisor tratando de atacar la cara del iluminado. Por suerte se contuvo rápido. Se dio cuenta de su error y opto por salir de casa. Se fue desde esa hora y no ha regresado, quizás esta esperando que pase este estúpido día, espero no le abandone su suerte.
Y pensar que Lucky es un gato. Que a fuerza de ser la víctima de las tontas ideas de los hombres ha entendido la raíz del problema. Pensar que nadie entiende a Lucky ni a su mal humor. Nadie lo entiende, pero le siguen llamando suertudo.