Hoy mi agenda comprendía un viaje San Cristóbal, Estado Táchira. Pero la lluvia, y la eterna problematica de los aeropuertos venezolanos terminaron por hacerme cancelar mi vuelo y mis planes. Claro que yo no tengo problemas con la lluvia, es decir, no soy de los que se molesta por que llueve. Lo que no logro aceptar es que a las personas se les olvide que en estos casos hay quienes deben brindar servicio y hay quienes tienen que recibirlo. Parece sencillo pero, no lo es. A las personas se les olvidan que rol deben asumir y confunden las cosas, alguien termina por perder la calma y luego la alegría, y se crean los problemas. Se llega a tales extremos que importa cuan amable sea el recordatorio de un pasajero, que merece ser atendido, siempre hay agentes a la defensiva, que pretenden salir del paso con malas caras y malas respuestas.

Durante mi estadía en el aeropuerto, recibí de voceros oficiales de la aerolínea, varias noticias contradictorias. La peor, aquella que decía que el clima estaba tan malo que las posibilidades de volar en la mañana de hoy eran nulas. Falso, el vuelo salió dos horas mas tarde (9:30 a.m.). Pero cometí el error de creerle a un vocero oficial. Así es la vida, es decir, asi es el servicio de desinformación aquí. Pero me han dicho que de cada error se debe aprender algo, así que aquí les dejo mi moraleja: Si estas en un centro de servicio en Venezuela: Mantén la calma, Espera todo el tiempo que puedas esperar, No dejes que te roben la alegría, y sobre todo no escuches ni repitas rumores, para eso están los chicos y chicas de uniforme.